A finales del siglo XIX, Zaragoza vivía convulsionada por un crecimiento rápido, fruto de la emigración de campesinos atraídos por la incipiente industria zaragozana. En 1898 la ciudad estaba repleta de mendigos que ocupaban puertas de iglesias y esquinas de la ciudad, profesionales de la mendicidad y descolocados del sistema que no podían optar a los servicios benéficos de la provincia.

Es en este contexto en el que el Alcalde Don Francisco Cantín y Gamboa, después de meses de reflexión, funda la Asociación Benéfica “La Caridad” el 14 de julio de 1898, para paliar “el hambre de la ciudad” y “erradicar definitivamente la mendicidad de Zaragoza”.

Participan en su puesta en funcionamiento, según el Acta fundacional:

  • Ayuntamiento: El Alcalde y once Concejales
  • El Gobernador Militar
  • Un Magistrado de la Audiencia
  • Un representante del Cabildo
  • El Rector de la Universidad y varios catedráticos
  • El representante de la Asociación de San Vicente de Paúl
  • Representantes de los Colegios de Abogados, Procuradores, Cero ¿?, Academias de Farmacia y Medicina.
  • Interventores y Administración de Hacienda
  • Representantes del Banco de España y del Banco de Crédito
  • El Presidente de la Cámara de Comercio
  • El Presidente de la Cámara Agrícola
  • El Presidente de Cruz Roja
  • El Presidente de la Junta provincial de Beneficencia
  • El Presidente de la Junta de monumentos
  • El Presidente del Patronato de Santo Dominguito
  • El Hermano Mayor del Refugio
  • El Representante de la Junta del Canal
  • El Presidente de la Casa de Ganaderos,
  • Real Maestranza de los casinos, sindicatos, fabricantes, industriales, propietarios de cafés, tiendas, restaurantes y posadas
  • También 200 contribuyentes a título personal.

Esta asociación estaba dirigida por un Consejo presidido por el Alcalde de la ciudad y representantes de todas las instituciones civiles de Zaragoza y al Arzobispado. Su primera sede se encontraba en el antiguo Almudí de “las piedras del Coso”, que se utilizaba como almacén municipal y se encarga a las Hermanas de La Caridad de San Vicente de Paúl la administración de los distintos servicios que se vayan creando. Así se comienza a repartir comida, no solo en comedor propio sino también llevándola a otros puntos (colegios, instituciones…).

La Asociación Benéfica “La Caridad” intenta primero coordinar desde el Ayuntamiento, o mejor dicho desde la Alcaldía, todas las acciones en materia social y segundo, unir los esfuerzos de todos los ciudadanos que, a nivel particular, quieran participar en paliar la pobreza o sus causas por medio de una aportación económica.

El pensamiento del señor Cantín y Gamboa se vio concretado en las Bases siendo sus fines “en primer término el socorro de los pobres y desvalidos de la ciudad con arreglo a los principios de la caridad cristiana y en segundo lugar como consecuencia de esto, evitar la mendicidad pública…”. Así mismo mantiene relaciones con otras asociaciones benéficas apoyando tanto a las más antiguas como a las más modernas creadas por la Junta de Beneficencia.

Se retoma la idea ilustrada de que la educación es la mejor manera de superar la pobreza, y es así como se impulsa la creación de escuelas para niños que sin poder optar a plazas en la Casa de Misericordia tampoco pueden tener las posibilidades de hacerlo en las escasas escuelas de la época.

Tras la finalización de la Exposición Hispano-Francesa de 1908, y tras las gestiones de don Basilio Paraíso, don Florencio Jardiel, don Segismundo Moret y sor Rosario Masieu, uno de los tres edificios permanentes de la Exposición iría destinado a La Caridad. Así, después de acondicionar el edificio, el 28 de enero de 1910 La Caridad se trasladó a las instalaciones que hoy en día sigue ocupando en la calle Moret 4 de Zaragoza.

A lo largo del siglo XX, el comedor social, el asilo, la guardería para hijos de mujeres trabajadoras, el colegio Cantín y Gamboa, etc, han ayudado a paliar parte de las miserias de la ciudad. Miles de niños han pasado por las aulas y residencias de la institución, así como transeúntes y personas sin hogar que se han beneficiado de sus servicios.